Zona de confort
Descripción de diccionario: El confort es un estado de bienestar físico y emocional donde las personas se sienten seguras y cómodas. Se logra en ambientes acogedores con buena temperatura, luz suave y muebles organizados que facilitan la interacción y la relajación. Implica tranquilidad, reduciendo preocupaciones y permitiendo disfrutar el momento, como leer en una silla cómoda o conversar con amigos. También se relaciona con los sentidos; olores, música y texturas generan bienestar. En resumen, es una experiencia que combina el ambiente físico y el bienestar emocional, creando un espacio de plenitud y paz.
Quizás te sientes triste, alegre o simplemente estás tomando una pausa en medio de tu día. No tengo la menor idea, pero lo que quiero decirte es que vale la pena salir de la zona de confort. La incomodidad que sentimos al hacer ejercicio o al atrevernos a hacer preguntas es, en esencia, salir de ese espacio donde nos sentimos tranquilos y seguros. Definitivamente, la seguridad y la tranquilidad son vitales, pero si no tenemos cuidado, podemos caer en la trampa de la monotonía, lo que no beneficia ni a nuestro cerebro ni a nuestro cuerpo.
Puede sonar drástico decir que nuestra vida depende de esto, pero no creo estar exagerando. Podemos vivir como zombis, atrapados en un ciclo interminable de trabajar, pagar la renta, comer y repetir. La pandemia nos obligó al encierro y, al menos en mi caso y con un tono de rebeldía decídi irme a caminar por la madrugada (3:00 am), seguir con ejercicios de respiración, etc. Descubrí o bien recordé que podía hacer mucho más de lo que había logrado hasta ese momento y, poco a poco, me sumergí en una serie de experiencias que he disfrutado y de las que he aprendido.
Esa incomodidad me ha llevado a reevaluar, redefinir y abrir los ojos de mi alma a una forma diferente de vivir.
Sigo cuestionando y reacomodando, y aunque aún no he alcanzado la disciplina que deseo, sé que cada hábito que cambie tendrá su resultado. Por ahora, creo que voy por buen camino: sonrío más, identifico mis miedos y me atrevo a enfrentarlos con más consciencia. Tengo esperanza en el futuro, sé que puedo afrontarlo y soy menos ingenua (¡espero, jajaja!). Mi salud ha mejorado, abrazo más, y me repito con firmeza: "¡Yo puedo!".
Una de las mayores ventajas que tenemos como seres humanos es la capacidad de corregir. ¿Quieres hacer ejercicio? ¿Subir una montaña? ¿Escribir tu libro? ¿Encontrar paz con una situación de tu vida? ¿Aprender a surfear? ¿Casarte? ¿Viajar? ¿Tocar la guitarra?
¡Qué más da! Empieza donde estés, con lo que tengas, pero empieza. En el camino aprenderás. No esperes a que todo sea perfecto, porque si lo haces, terminarás como dicen en mi casa: "como novia de rancho, vestida y alborotada".
Comfort zone
Maybe you feel sad, happy, or simply taking a break in the middle of your day. I have no idea, but what I want to tell you is that stepping out of your comfort zone is worth it. The discomfort we feel when exercising or daring to ask for something is, essentially, leaving that space where we feel safe and at ease.
Security and peace of mind are definitely vital, but if we're not careful, we might fall into the trap of monotony, which doesn’t benefit our mind or body. That’s why, in this space, I will share links to books and YouTube videos that address this topic. Don’t take my word for it—do your own research, because your life depends on it.
It may sound drastic to say that our life depends on this, but I don’t think I’m exaggerating. We can live like zombies, trapped in an endless cycle of working, paying rent, eating, and repeating. The pandemic forced us into isolation, and at least in my case, with a rebellious spirit, I decided to go for walks at dawn (3:00 AM), continue practicing breathing exercises, and more. I discovered that I could do much more than I had achieved up until that moment, and little by little, I immersed myself in a series of experiences that I have both enjoyed and learned from.
That discomfort has led me to reevaluate, redefine, and open my soul’s eyes to a different way of living.
I keep questioning and readjusting, and even though I haven’t yet reached the level of discipline I aspire to, I know that every habit I change will yield results. For now, I believe I’m on the right path—I smile more, I identify my fears and face them with greater awareness. I have hope for the future, I know I can handle it, and I’m less naive (at least I hope so, hahaha!). My health has improved, I embrace more, and I firmly tell myself: "I can do this!"
One of the greatest advantages we have as human beings is our ability to correct our course.
Do you want to exercise? Climb a mountain? Write your book? Find peace with a situation in your life? Learn to surf? Get married? Travel? Play the guitar?
What does it matter! Start where you are, with what you have, but start. You’ll learn along the way. Don’t wait for everything to be perfect, because if you do, you’ll end up, as we say in my hometown, like a ranch bride—dressed up and left hanging.