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No soy atleta: 10 tips para empezar
caminar (o pedalear) hacia una vida más activa"
Si has llegado hasta aquí y te tomas el tiempo de leerme y explorar entre mis páginas, te darás cuenta de que, con el tiempo, hablo del mismo tema bajo diferentes títulos o diseños. Este, creo, viene siendo el número uno: “Empezar, ¿cómo empezar?”. Nos detenemos ante todo, y es natural. Sin embargo, es lo más peligroso escuchar al miedo. ¿Por qué hacemos eso? De forma consciente, buscamos no lastimarnos, pero de manera inconsciente nos decimos mentiras basadas en la ignorancia.
Empezaré con la pregunta más básica: ¿Por qué no nos damos tiempo para cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente?
Sí, crecimos estresados en nuestra infancia, creyendo que eso era normal. De repente, somos adultos: pagamos cuentas, vivimos vidas sedentarias y vemos las enfermedades y los dolores como algo normal de la edad. Nos venden medicinas que no resuelven el problema de raíz. Estamos como estamos por un conjunto de decisiones. En tu silencio, cuando te regalas ese tiempo, ¿te preguntas: "¿Quiero vivir así realmente?"

🚴♂️ Un poco de ser ciclista
El ciclismo es solo un deporte que más disfruto que gracias a mi papá puedo prácticar, de hecho todo lo que puedo hacer y no tener miedo de intentar es por él. Desafortunadamente la historia que me contaba era una de solo trabajar y no me di tiempo para cultivarla. Aún cuando crecí con actividad física por algún motivo nunca me vi haciendolo de forma constante, siempre lo vi para otras personas.

¿Aguas Abiertas?
Estoy en un café esperando entregar una venta, muy emocionada porque por fin decidí ir a nadar con el grupo de Aguas Abiertas, a pesar del malestar en la garganta que me había detenido. Me armé de valor de manera consciente, considerando las posibles consecuencias.

¿Adversidad o Camino?
¿Adversidad o Camino?
Me repito constantemente, como si estuviera perdida. Los últimos meses no han sido fáciles, especialmente las últimas semanas, cuando mi mente intenta atraparme en sus viejos diálogos. Me recrimino, me juzgo y, a veces, me paralizo por el dolor. Es natural. Me digo: "Katy, todo cambia y no estás cruzada de brazos ante tu propia vida". Estoy haciendo preguntas, incomodando, leyendo, mirándome al espejo porque sé que la respuesta está en mí, y todo es para bien.

Zona de confort
Quizás te sientes triste, alegre o simplemente estás tomando una pausa en medio de tu día. No tengo la menor idea, pero lo que quiero decirte es que vale la pena salir de la zona de confort. La incomodidad que sentimos al hacer ejercicio o al atrevernos a pedir o preguntar es, en esencia, salir de ese espacio donde nos sentimos tranquilos y seguros. Definitivamente, la seguridad y la tranquilidad son vitales, pero si no tenemos cuidado, podemos caer en la trampa de la monotonía, lo que no beneficia ni a nuestro cerebro ni a nuestro cuerpo. Por eso, en este espacio te compartiré enlaces a libros y videos de YouTube que abordan este tema. No me creas ciegamente: investiga, porque tu vida depende de ello.
"Si te gusta lo que hago, ayúdame a seguir💡🎨
